Así me llama él
Me llamo Jazz, así me conocen y no tiene sentido llamarme de otra manera porque así me llama él.
Vuelvo atrás en el tiempo, me siento como si nada hubiese sucedido y al mismo tiempo todo eso no deja de ser una realidad y no un mal recuerdo. He pasado tanto tiempo anhelando cosas, momentos y sensaciones que no recuerdo donde se unen la realidad o la imaginación. Creo que mi mente ha construido un mundo artificial de sensaciones y emociones, todas ellas reales pero que jamás podrán salir de ahí. Esa sensación me invade y me atemoriza, me horroriza que termine y me abruma que continue. Estoy prisionera de mis sentimientos y los siento encadenados a los suyos. Y me he preguntado miles de veces que hacer con la llave que abre los candados, que liberan mis emociones de estas cadenas y me doy cuenta de que al final, estaría aun mas prisionera de ellas. Al menos, se que así hay algo al final de la cadena. De otra manera, ¿qué me queda? ¿el recuerdo? pero y ¿qué vivo? ¿también del recuerdo?
Vivo sus olores, sus sabores, sus roces pero no son míos, son suyos y los quiero para mi, no me conformo. Y el no recuerda, fluye en el tiempo y yo tengo que vivir con ello.
No merece nada más que mi desprecio, el abandono. He vivido mucho tiempo, muchas cosas, muchos lugares antes de enfrentarme a esto y aun asi, incluso en los recuerdos más remotos, donde no debería aparecer, sobresale como las putas luciernagas, haciendome olvidar todo, desviando mi mirada hacia donde no debería estar. Y entonces cierro los ojos, intento que desaparezca como cuando era niña e intentaba dormir sin que la oscuridad me sometiese a su embrujo y misterio. Entonces, cuando por fin creo que todo ha terminado, que la travesía termina y veo la orilla de una hermosa playa de arenas doradas y finas, le veo como un naufrago en medio del agua espumosa golpeando tierra y su sonrisa, despiadada que oprime mi pecho y me hace llorar.
¡Estás muerto, estás dormido, estás olvidando y cuando despiertes que quedará de mi en ti, nada! Es el momento de abandonar, de abandonarte, todo está a mi favor ahora, todo lo que necesito lo tengo ahora en la palma de mi mano y sin embargo solo puedo estar aquí de pie, gritándote, mojándote con mis lagrimas sin que tu puedas entender una mierda de lo que siento y ni la calidez ni su humedad harán que puedas entender como soy, como siento y porqué sigo estando aquí.
¿Cuanto tiempo tengo? ¿Cuanto tiempo me queda? Soy capaz de recrearlo todo, como me levanto, abro la puerta, la cierro tras de mi y me alejo. Y todo esto lo hago un par de veces cada cinco minutos y lo llevo haciendo de forma continua las últimas 72 horas. Las mismas que han pasado desde que se desmayó en mis brazos y cayó al suelo con los ojos perdidos en lo más profundo del universo. Necesito que vuelvas, te necesito.
Me llamo Jazz, así me conocen y no tiene sentido llamarme de otra manera porque así me llama él.
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