Jueves, 26 de Marzo de 2009
Cuando digo que se me olvidan las cosas no lo hago por decir. Se me olvidan, importantes o no. Recordar el concierto de esta noche me ha hecho pensar de nuevo en la cita que tenía con mi padre y su novia y que todo el trabajo que tenía que sacar esta noche lo tendré que hacer mañana. Me viene como excusa que ni pintada pero me molesta haberme comprometido con mi fader y pasar de su traserete.
Padre - Dime hijo.
Adre - ¡Ohhhhh faaatheeeerr!
Padre - Ni se te ocurra faltar a la cita.
Adre - No me acordaba que toco esta noche.
Padre - ¡Ay!, ¡calla!, entonces casi mejor.
Adre - ¿Entonces casi mejor?
Padre - Claro, en lugar de ir a cenar os vamos a ver y nos tomamos unos cacharros.
Adre - No se si va a ser buena idea. No quiero causar mala impresión a la moza y nosotros no somos los Pecos.
Padre - ¿Desde cuando os parecéis vosotros a Los Pecos?
Adre - Son de tu época y lo decía para que compareses. Hacemos ruido, mucho, sudamos, mucho y bebemos, demasiado.
Padre - No es la primera vez que os veo.
Adre - Pues por eso mismo, que mi memoria es una mierda pero no voy a olvidar el día que borrachuzo te subiste al P.A. y te caiste de morros.
Padre - Me tenías que haber visto en los días de Los Bravos.
Adre - No, si tu muy bravo te pusiste, que tuvimos que parar el concierto y decir que eras mi padre para que no te corriesen a hostias por toda la sala.
Padre - No lo recuerdo yo así.
Adre - Claro, ¿que vas a recordar tu?, ¡qué estás muy viejuno ya!
Padre - Bueno que quiero que conozcas esta noche a Rosana.
Adre - Dile a mamá que venga también y hacemos una performance.
Padre - Esto es muy serio hijo.
Adre - Si tu lo dices…
Padre - ¿Donde tocáis?
Adre - En la Splitter, a las 22:30
Padre - Allí estaremos entonces.
Adre - Por favor, hazlo por tu hijo, el pequeño, no vayas.
Me ha colgado, era de esperar, cualquier palabra mía iba a ser tomada como propaganda antipareja. Me cago en sus muelas.
Martes, 24 de Marzo de 2009
No una colosal Rock Star, rodeado de groupies y gilipollas con necesidad de tener deseos estúpidos y peticiones subnormales. Vale que antes si lo deseé. Viajar en avión, a ser posible propio, tocar delante de 50.000 personas cada noche y sentir el poder de un dios. Tener ante mi a toda esa gente coreando y moviendose a mi son, a nuestro son.
The Wayoutters no estaban predestinados para eso, ni tan siquiera para la milésima parte de eso. Nadie descargó nuestra furgo, nadie montó ni desmontó nuestro equipo. Ni tan siquiera las tias venían a nuestros conciertos porque nuestro sudor no era ni glamuroso ni sexy, asi que no imaginaba nuestro “camerino” lleno de tias sexys. Lo más sexy eran los donuts fondant a los que me aficioné mientras Jazz y yo jugábamos a amarnos y tirarnos las cosas a la cabeza. Ella me chillaba y detras del grito venía mi Les Paul Custom negra.
Ni de coña nos tiraban ropa interior aunque nosotros soñabamos con los efluvios feméninos. A cambio teníamos el sudor y los escupitajos de algunos hijos de puta. Para ser una estrella del rock, tienes que tener una estrella sobre tu cabeza aunque posiblemente te lleve a estrellarte. Exáctamente igual que si no la tienes.
Molécula, el cantate del grupo tenía un bar de copas. Nunca nos invitaba el muy cabrón y nos hacía pagar todo lo que bebíamos religiosamente (si hubiese estado en su pellejo hubiese hecho lo mismo). Una noche, la poli entro en el bar, pidió documentaciones a discreción y cacheó a algunos. Encontraron a una chavala de 15 años que parecía que tenía 25 de lo buena que estaba y a dos pollos con hachis. Le cerraron el garito un mes. Fue una verdadera putada. Por aquella época, teníamos rivalidad con otros grupos, algunos porque eran mejores, otros eran unos capullos y otras simplemente era divertido. A los dos días de la movida del bar, tocábamos en un festival al aire libre, delante de unas 3000 personas. Un hecho histórico para nosotros acostumbrados a tocar delante de las novias y a veces delante del dueño del bar únicamente.
A mitad de concierto, se montó la de dios. Molécula soltó el micro y se tiró al público. Yo pensé, “¡guau, es genial!”. Pero no subía. Instantes después, Moby, el bajista tiró el bajo al suelo y saltó con sus 120 kilos como si fuese un delfín sobre el follón. Pasó todo tan rápido que al final nos vimos todos en el foso dándonos de hostias con los tios del grupo Sencilla Imposición.
El cante no tuvo otra idea más genial que ponerse el DNI en la boca y señalar al Molécula descojonándose de risa.
El resultado: Le partió los morros y la nariz y a los demás les dimos la del pulpo.
Después de eso, terminamos de tocar, doloridos pero con mas energía que nunca. Al final, los grupos que tocaban con nosotros asentían con la cabeza por los dos espectáculos que habiamos dado. Desde ese día, nos ganamos cierta reputación, que no sirvió absolutamente de nada cuando veíamos a grupos de nuestra quinta sacando discos de mierda y nosotros vagabundeando bolos allá donde nos dejasen.
Hoy, es uno de ellos. Y eso me hace recordar que tengo que anular la cena con mi padre y su nueva novia.
Martes, 17 de Marzo de 2009
Recordar por boca de otro que tocamos esta noche es imperdonable. Marqué el número de Johnnie, esperando no pillarle en mitad de la faena con Pili. ¡Coño me tendría que haber cruzado con él!
2J - ¡Dimelooooooooooo!
Adre – Johnnie, oye, necesito que me hagas un favor.
2J – ………
Adre – ¿Johnnie?
2J – Perdona tío, pero es que oirte a ti pedir un favor es como contemplar una supernova.
Adre – Déjate de historias. Necesito que hagas que Jazz vaya esta noche al concierto.
2J – Ni de coña. No pienso hacerlo.
Adre – ¡Hazlo coño!
2J – Paso de que luego me des la murga con eso de “no debías haberme hecho caso“. Ni hablar.
Adre – Johnnie, te lo estoy pidiendo como un favor. Necesito ver a Jazz.
2J – Tu mismo. Luego no me vengas con historietas varias.
Adre – Vale, pero hazlo.
Los silencios de 2J acojonan, aunque tenga razón la mayor parte de las veces. La última fue cuando le dije que no iba a hacer nada por retener a Jazz. Despúes del silecio me dijo: “te arrepentirás Adre“.
Y me arrepentí desde luego.
Jazz es todo, es como escuchar Tenderly en manos del genial Oscar Peterson, es la puta vida misma. Sus andares inocentes y sexys, su sonrisa brutal y transparente y su olor a melocotón y mar. Si, ya se, ¿para qué coño dejas pasar eso?
La respuesta a todas mis preguntas siempre me llevan al mismo sitio, porque cuando hay que ser recio, soy un memo. Ahora, solo, con mis donuts fondant y casi amargado de mi mismo, solo encuentro distracción en los que hay a mi alrededor, frikis, tarados y chicas sexys. Estos al menos se que de ninguna de las maneras me “maltratarán” y por eso son mi gente, mi entorno.
El día que me di cuenta de que Jazz era la puta vida, fue cuando rocé su piel, un desliz, suave; y juro por dios que un BMW M3 que pasaba a nuestro lado a 230 km/h se paró en seco. Igual iba a 80 km/h, pero es lo mismo que lo mismo es. Aquella noche, bailé por priméra y única vez en mi vida.
Desde ese día, entré en el bucle sin fin. Y lo bueno es que no quiero que tenga un fin.
Lunes, 16 de Marzo de 2009
Caminaba con mal sabor de boca y la tienda quedaba aun a unos minutos. La comisura de mis labios empezaba a resecarse y la ansiedad iba apoderándose de mi, haciendo estragos como no podía ser de otra manera. Necesitaba una dosis y no podía aguantar hasta llegar a casa. Paré en seco y giré la cabeza para ver en su interior. Me negué a mi mismo dos veces y reinicié el paso. No iba a entrar a los chinos. No es una negación racista desde luego, tan solo es una cuestión de frescura. Los donuts que me como no pueden tener más de dos días y es una regla que llevo a rajatabla y no iba a romperla ahora después de tantos años.
Un amiguete mio me dijo una vez que como era posible que solo comiese esas mierdas. Así, con esas palabras, mientras le daba una calada a un Lucky Skywalker y le metía el ultimo empujón a un cubata de Pampero con Coca-Cola. Le miré, desabrido y le mandé a tomar por el culo. Para darme lecciones, deja de beber ese ron de mierda, le dije.
Luego, con el tiempo, me di cuenta de que en cierto modo tenía razón, pero mi adicción era tal que me era realmente dificil alejarme de ella. Además, no existe ninguna asociación de comedores de donuts anónimos y si la hubiese no me iban a ver el pelo.
Por suerte, estas disquisiciones mías me hicieron llegar casi hasta mi casa. Y allí me encontré con Benfiter.
Benfiter – ¡Adre tíoooo! ¿Cúando me dijiste que tocábais? Se me va mucho la pinzuqui man.
Adre – No, si ya. Esta noche.
Benfiter – He conseguido que unas tías del hospital vayan a veros. Como me ponen las enfermeras.
Adre – ¿Con cofia?
Benfiter – Eso ya no se lleva.
Adre – Putada.
Benfiter – No se si será una putada o no, no tengo ni puta idea de que es una cofia.
Adre – Pues cuando te calces a una de ellas le dices que se la ponga. Además ¿para que coño dices que no se lleva si no tienes ni puta idea de lo que es?
Benfiter – Eso si. No será un rollo chungo que te meten por el culo ¿no?
Adre – Bueno, si te dejas…
Benfiter – Entonces ni de coña.
Adre – Por cierto, necesito ver a Johnnie. ¿Donde anda?
Benfiter – Creo que iba a casa de Pili.
Adre – No me jodas.
Benfiter – Si, ya sabes que se trae un rollo chungo con esa tía.
Adre – Para ti todo es un rollo chungo. Menos vuestro puto juego de muertos y heridos.
Benfiter – ¡Eso es la puta vida tuuuuuuuuuuuuu!
La charla del tarado me recordó que tocábamos esta noche. Y no habíamos ensayado nada. Dios, se me olvidan las putas cosas.
Lunes, 16 de Marzo de 2009
Las palabras resonaron en mi cabeza, una y otra vez. Se me escapaban a borbotones por entre los recovecos de mis neuronas. Es esas veces, cuando sientes esas convulsiones en el interior, aparecen los recuerdos más absurdos que uno puede imaginar.
Y es cuando me doy cuenta que vuelvo a estar sin donuts fondant. Su puta madre.
Bibup me había dejado descolocado con su propuesta y necesitaba pensar. Salí de su casa y en el portal, me encontré a su vecina Pili.
Pili no era friki, ni tarada, es una auténtica puta loca de psiquiátrico. Vamos que debería vivir en el Alonso Vega, 3ª planta, metida en una habitación acolchada para la ocasión y no dejarle ni de coña ni un clip a menos de 200 metros.
Pili era una chica normal de familia normal que un día le dió por jugar con el quimicefa y las artes marciales. Una mezcla nada recomendable. Tenía un cachorro de pointer cuando tenía 18 años que fue atropellado por un mazda MX5, capota de lona y color verde green (redundancia colorista e idiomática). Era su vida, era Bill, y no pudo salvarle. Una huella de neumático, un charco de sangre y algunas vísceras esparcidas es lo único que quedó. Se le oyó jurar y perjurar que nada quedaría así y nadie quedaría impune.
Se apuntó de nuevo al gimnasio Kurosawa (en honor al cineasta) y recupero su viejo kimono y el cinturón verde. Su vida era practicar y practicar hasta que un día desapareció. Algunos creen que fue a China, a entrenar junto al maestro Jin Hio Chai. Otros, hablaban que le habían visto en Thailandia arreando hostias en un ring de Muay Thai y los ojos inyectados en sangre. Pero nada de eso se sabía a ciencia cierta.
Hace un año, regresó.
Hace 11 meses dio una paliza a tres pokeros por gilipollas
Hace 8 meses pintaron en la pared del bloque: “ija puta t bamos a matar”
Hace 6 meses corrigió la pintada con la sangre que brotaba de las napias de los gilipollas que escribieron la pintada.
Hace 2 meses encontraron descuartizado al conductor del Mazda MX5, capota de lona y color verde green.
Ahora, me la encuentro en el portal.
Pili – Hola Adre. Bibup quería verte. Si te pasas te doy de hostias.
Adre – Hola Pili, ¿como limpias la sangre del kimono?
Pili – Kalia oxyaction.
Adre – ¿Funciona?
Pili – Es cojonudo.
Adre – ¿Y los restos de cerebro?
Pili – No voy a contarte todos mis trucos.
Adre – Una pena.
Pili – ¿Cómo está Venaquí?
Adre – Con ganas de follar.
Pili – Si le pasa algo, dímelo. Si se lo haces tu, te comeras los huevos.
Adre – Bien, me gustan duros.
Pili – Me voy a duchar, ¿vienes?
Adre – Deja deja, tengo unas cuantas flexiones pendientes y unas sentadillas a medias desde el viernes.
Pili – Una pena, hubiese tirado el jabón al suelo.
Adre – Me gusta mirar a los ojos, lo siento. Me piro.
Nunca antes la luz del sol y el pensamiento de un donut fondant fue tan reconfortante.
Martes, 3 de Marzo de 2009
E invariablemente cuando hablo con ella, mis ansias por hincarle el diente a un donut fondant son inversamente proporcionales a las ganas que tengo de oir del tirón St. Anger.
Bibup – Oye tú, ¿qué haces?
Adre – Pensar en lo que podría estar haciendo.
Bibup – Que idiota. Sabes que no te vas a liar con esa supernena.
Adre – Deja, deja. He cambiado.
Bibup – El día que dejes de ponerte hasta las cejas de esa mierda de donuts creeré en tu cambio. Mientras tanto, sigues siendo un mameluco.
Adre – Deja de leer tanto que no te pega ese vocabulario. Sólo escríbelo.
Bibup – Si lo escribo es porque lo hablo.
Adre – Si lo hablas es porque deseas escribirlo.
Bibup – Tus deseos no son órdenes, en cambio los mios si. Ven a mi casa anda.
Adre – ¿Ahora? Me viene regulero.
Bibup – Pues te jodes que te necesito.
Es imposible negarse ante ese dechado de virtudes y socorridas peticiones rodillas en suelo. ¿Cómo dejarla en la estacada? Imposible.
En la vida real no existe el teletransporte, pero molaría darse un golpecito en la chapita trekkie y saltar lozano de lugar en lugar sin despeinarse siquiera. Vamos un viaje como debe ser.
Por suerte para mi, es mi historia y puedo hacer lo que me salga de los huevos. Y yo si tengo una chapa trekkie con la que teletrasportarme provocando lucecitas de colores y soniquetes futuristas. Me la regalaron cuando compré la novela gráfica de Watchmen de Alan Moore. No entendí que tenía que ver hasta que descubrí su utilidad. Es cierto que me muevo por madrid en moto, pero oye, saltar del salón a la cocina a por un donut fondant tiene su aquel.
Asi que me hinqué la chapita de marras, doradita y molona y le di un toquecito. Aparecí en el rellano de la casa de Bibup. Pulsé el timbre.
Bibup – Esto es de coña.
Adre – Pero mola un cojón de pato.
Bibup – Pues no quiero que el día que vengas mezclado con el ADN de una mosca sea delante de mi puerta. Si ya eres una mosca cojonera no quiero imaginarte con alas.
Adre – Adre tiene alas
Bibup – Y una polla.
Adre – ¿Qué es eso tan importante?
Bibup – Necesito tu ayuda.
Adre – ¿Tú pidiendo ayuda? No jodas.
Bibup – Que si coño.
Adre – Dime entonces.
Bibup – Quiero escribir y quiero que me ayudes.
Adre – No voy a prestarte mi boli bic de la suerte.
Bibup – Está gastado desde 2º de BUP idiota.
Adre – Pues no llevo otro encima.
Bibup – Déjate de coñas, necesito que me ayudes.
En realidad no era una orden sino un ruego. Bibup es independiente, aparentemente es lo que los demás observan o perciben mejor dicho. Pero la realidad es bien distinta. Adora tener gente cerca y adora que le ayuden. Y no voy a ser menos ¿no?
Martes, 3 de Marzo de 2009
Viendo salir por la puerta a mi crazy bitch particular, echandome una mirada de esas que dice claramente: “Otro día más que me voy de aquí sin que me des lo mio, lástima“, inevitablemente me miro en el espejo
y me veo y me comparo lógicamente. Intento recordar el pelo largo, la piel morena y lisa, la tripa plana y dura, pero no encuentro nada de eso.
Y yo tengo suerte, tengo suerte por ser hombre y porque no me estropeo de forma acelerada. Estropear quizá no es la palabra, deteriorar, degenerar. Degenero de un estado que nos han antojado cuasiperfecto, desprendido de casi todo el artificio del deterioro. Como espejos pulidos, sin fallas y solo con el aprendizaje por delante. Asi somos cuando somos jóvenes. Quiero decir, así eramos. El ansia por dejar de pulirnos, al contrario de lo que uno imagina, buscando las fallas, los pliegues que llenarán nuestra cara y nuestra alma, como auténticos vendavales imparables. Porque el aprendizaje es convertir nuestra piel tersa en correosa y quebradiza, cambiar el brillo de los ojos, del atrevimiento a la pausa. Y aun así, algo no cambia, algo no evoluciona. Tu mismo. Incluso viendo ese cambio, incluso viendo esa pausa en la mirada, tras ella, estás tú. Estoy yo que para el caso es lo mismo.
Y en estos momentos me vengo arriba y sonrío. Coño, ¡Si soy cojonudo!
El próximo día me la follo en el sofá.
El taxista tenía un dialogo similar, al menos, en el fondo. Porque sí, estoy hablando contigo.
Y coincidencias de la vida, siempre que sonrío pensando en mi mismo, Bibup llama.
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