¡Pardiez, quién va!
Iluso, como Rondador Nocturno, aparece y desparece sin que me de cuenta. Eso si, no deja tufillo a azufre. Lo cierto es que los hermanos Winchester fliparían en colores de todo lo que está pasando pero serían de una ayuda inestimable. Además de que me partiría el ojal con ellos.
A falta de un Impala, un cuchillo para matar diablos y una banda sonora hard rockera en estos momentos, me dispongo a dar cierta luz a todo este asunto. Linda, debería darme alguna explicación o por lo menos no dejarme con cara de lelo si lo que pretendo es avanzar. Si Jason Bourne pudo, yo también.
Linda - Hola Adre.
Adre - Pensaba que no atenderías mi llamada.
Linda - No tengo porqué no hacerlo.
Adre - Según se mire, supongo.
Linda - No puedo responder a tus preguntas.
Adre - Solo tengo una y no es un porqué.
Linda - ¿Entonces?
Adre - Es un quién.
Linda - No lo se, no lo sabemos.
Adre - ¿No sabéis quien me drogó en el avión?
Linda - Tenemos indicios pero no estamos seguros.
Adre - No puedes dejarme así. Dame algo.
Linda - Dame tu la copia del disco que hiciste a mis espaldas.
Adre - ¡Venga Linda! sabes que si hago eso no sabré de vosotros nunca más.
Linda - Tendrás que arriesgarte.
Adre - No me gustan los riesgos.
Linda - Eso no es verdad.
Adre - Me refiero a estos riesgos.
Linda - Entonces no tenemos más que hablar. Solo advertirte. Has apostado mucho y no llevas cartas ganadoras.
Adre - Eso lo se yo y lo sabes tú.
Linda - Mucho confías en mi discreción.
Adre - Me lo debes y lo sabes.
Linda - Me pones contra las cuerdas.
Adre - No me dejas más remedio.
Linda - Ya me pondré en contacto contigo.
Si Iluso se asemeja al Rondador Nocturno, Linda se evapora como Kitty Pride entre las paredes. Después de esta conversación, no he adelantado nada. Me reconforta pensar que tampoco voy hacia atrás.
Venaquí debería haberme avisado, pero el muy perro está olisqueando las faldas de la dueña de un precioso braco de weimar. Y yo, estaba distraido.
Mr. Maloso – Señor, usted se viene con nosotros.
Primero drogado, después apaleado. El puño no lo vi venir aunque si lo hubiese hecho, de nada me hubiese servido. Perdí el conocimiento cuando mis riñones tocaron el suelo. ¡Pardiez!
Comentarios recientes