Voy a plegar el espacio tiempo y le voy a dar un pespunte
La ciudad está tranquila. En London han tenido algo más de jaleo, pero no más que un día fuerte en Camdem. Algunos muertos, algunos heridos, pero no para llenar un carro. Aquí, no ha sido peor que un derby Madrid-Atleti asi que todo ha pasado bastante suave.
Pero yo tengo un sabor agridulce por todo esto y parece que entramos en una fase bastante más preocupante de lo que pensaba. Linda quiere averiguar por todos los medios como se vertebra la organización, atando cabos y comprobando por donde van los tiros, como se financian y cuales son sus objetivos inmediatos.
En cambio, yo solo puedo pensar en la mente organizadora de todo este tinglado. Si todo fuese lógico, sería un imbécil, pero un imbécil no es capaz de organizar un ingente número de cerebros que entre todos suman un CI equivalente al de un protozoo. Asi que me sigo reiterando en que quien está detrás de todo esto es bastante inteligente, tienen mucha pasta y un sentido del humor que roza la psicopatía. ¿Un loco con sentido del humor? o ¿un humorista loco?.
En cualquier caso y como tengo nulas dotes detectivescas, de hecho, siempre que tengo que hablar de Sherlock Holmes hablo de Sherlock Merlock, personaje de fieltro y con pipa que aparecía de vez en cuando en Barrio Sésamo, voy a centrarme en cosas que realmente tengo claras porque no quiero perseguir al ladrón de helados más famoso del mundo, Curro Jimenez Segundo.
Parafraseando a Acebes, hay dos líneas de investigación. La de Linda, muy sobria, directa y cañera. En su línea vamos. Y la que quiero seguir yo. Y es en esta línea donde me empiezo a preguntar si no será mejor que sea yo únicamente quién la siga o me ayude de alguno de los personajes de esta ficción tan rocambolesca.
Benfiter y 2J solo podrían ser de ayuda en momentos desesperados y de momento, muy desesperado no es esto. Además, son demasiado mayores y aunque estén como una puta cabra, son demasiado inteligentes. Iluso es poli, acojona solo sin enseñar la porra e igual si la enseña le dan un cantazo por aquello de la pederastia. Y no voy a ser yo quien le ponga en semejante traje. Bibup me vale. Intimida y al mismo tiempo puede ser tan suave y sensible como un guante de latex o cualquier cosa que tenga latex. Asi que puede entrar dentro de muchos lugares oscuros sin levantar sospechas. Venaquí es un perro, alienígena, habla. Cualquier adolescente puesto de costo o maría confiaría en un can que le suelte cosas como “to guapo” o “sha niña loka” y si además le acompaña otra de su especie que suelte “nasiamolao”, tendría ganado un acercamiento pleno a la cúspide de la organización. Y Jazz, por tres razones irá conmigo. La primera, porque una tía tan buena es un buen reclamo para un océano de hormonas, segundo porque necesito que esté a mi lado y tercero porque creo firmemente que ella conoce al mandamás maloso de la organización.
Linda por su parte se ocupará de las cuentas, transferencias secretas a las islas Caimán, negocios inmobiliarios en Belice, compraventa de chatarra en vallecas y acercamientos con la mafia rusa. Un trabajo ingente. Por eso, su jefe está aquí y tiene cara de muy mala hostia.
Linda - Adre, quiero presentarte a Sven Withmore.
Adre - Mira, como el de perdidos. Por cierto, igual me pillo la camiseta de la cara de Richard con el lema: “Si me queréis, IRSE”
Sven - Señor Cluni, espero que no moleste en esta investigación. Le agradecemos su colaboración y el esfuerzo enorme que ha realizado. Pero su colaboración acaba aquí.
Adre - Descuide, lo mio son otros menesteres.
Sven - Me alegro de que lo entienda. La agencia recompensará su labor.
Adre - No es necesario, con que me quiten las camaras y micros de mi casa es suficiente y me presten un Range Rover of course.
Me despido con un apretón de manos y una mirada de soslayo a Linda. Algo traman y no me lo van a contar. Y me importa un cojón de pato porque yo ya he puesto en marcha mi plan.
Diez minutos después, Bibup, Jazz, Venaquí y Comotú salimos rumbo a mi flamante nuevo vehículo. El Range Rover regalo de la agencia. Me siento como Hannibal Smith y me encanta que los planes salgan cuanto menos reguleros.
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