Paridad por ley, menuda parida, ¡pardiez!
Soy progre, eso dicen. Pero se equivocan. ¿Soy innovador o reformista? me temo que ninguna de las dos cosas. La última vez que innové algo me pagaron un pastizal y desde entonces me han jodido la vida. Y en cuanto a reformas, ni siquiera la de la cocina me vale para sentirme progre. Al menos ese es el valor que le damos a la palabra en cuestión. Vale que tiene además un concepto peyorativo porque en realidad asociamos el buen rollo a la solidaridad, a la libertad o a la igualdad.
No soy solidario, me la pelan las ballenas, la Cruz Roja y médicos sin fronteras, como a casi todos. Y no solo eso, creo que los que piensan que porque ayudan a estas organizaciones tienen más entidad moral que yo, son unos cretinos. Y los que dicen que si les importan, más.
¿Somos iguales? Pues no, vamos es algo tan claro como el agua.
Subimos al coche y ahí estoy yo, en un grupo formado por dos mujeres, un hombre y un perro. En una sociedad normal, esto sería algo de lo que nada se tendría que reseñar, pero en la que vivo, el perro tiene más derechos que yo y si alguien se quedase el coche, en el caso de que fuese mío, me temo que me tendría que conformarme con verlo en un catálogo.
¿Que coño es la igualdad? ¿No se supone que debe ser la legitimación de los derechos del individuo sin que su condición sea impuesta en ello? Pues no. Asi como tampoco se valora la capacidad del individuo, su profesionalidad, su experiencia o su valía. ¿Tienes cola? pues de estos tenemos muchos, hay que poner a una super woman. La paridad como medida se ha convertido en puro sexismo, del más execrable.
Estoy de mala hostia porque Jazz sabe donde está Alex, lo sabe y no me lo ha dicho. Y sabe muchas más cosas que se que no contará. No entiendo el porqué pero me toca los cojones. Y es entonces cuando sale mi vena misógina, esa vena que está justito al lado de la yugular, la misma que los vampiros te succionan para darse un festín y ellas creerse que son super guays porque los vampiros molan, son romanticones, tienen ese toque atormentado y solitario que a todas les pone…hasta que consiguen estar contigo, entonces sientes como Les Paul, Custom del 69 para más señas, te destroza las costillas.
Luego está ese rollo de hablarlo todo, pero hablarlo cuando a ellas les sale de los pinflois porque de las pocas veces que yo quiero saber algo, me encuentro como si estuviese viendo una peli de Rodolfo Valentino. Silence please.
En el coche silencio. Por no hablar, no habla ni Bibup.
Asi que activo el manos libres del Range y marco.
Linda - Dime Adre.
Adre - Linda, necesito que me des la última ubicación de Alex.
Linda - ¿Para que quieres saber eso?
Adre - Tengo una corazonada.
Linda - Gallardón tuvo una y ahora tengo un motivo para ir a bailar un poco de Samba. Veré que puedo hacer.
Adre - ¿Cómo va el concierto de Crazy?
Linda - Estoy esperando que salga a hacer un bis.
Adre - No sabe nada.
Linda - ¿Cómo lo sabes?
Adre - Es otra corazonada. Los acólitos no saben nada más que lo hacen, ni por qué ni para qué.
Linda - Puede que tengas razón, pero vamos a echarnos unas risas con el pentotal.
Adre - Algún día tendré que probarlo.
Linda - No te lo recomiendo.
Adre - Lo imaginaba, sería muy duro que descubrieses que me pones burro.
Linda - Lo duro sería descubrir que no lo hiciese.
Adre - ¡Qué perra!
Linda - Ya te informaré…
Diálogo contundente y de reojillo veo a Jazz de mala leche. Espero que mi estrategia sirva para encontrar lo que busco.
Jazz - Ve al piso de Crazy.
Adre - ¿Para qué tenemos que ir allí?
Jazz - Es necesario que veas una cosa.
Igual si que da frutos la estratagema. Quince minutos de silencio después y con alguna tentación de poner Kiss FM para ver si ponían Heaven is a place on earth de Belinda Carlisle.
Jazz - Bibup, quédate en el coche.
Bibup - Oye guapa…
Jazz - Que te calles y te quedes.
Menudo pronto tiene la morena. Ya casi no lo recordaba. Subimos las escaleras en silencio como todo el trayecto en coche. Y lo sorprendente es que abre la puerta de una patada mandándola al otro extremo del pasillo. No doy crédito, como los bancos.
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